curso control del estrés docente

El estrés ha sido un tema de interés y preocupación para diversos científicos de la conducta humana, por cuanto sus efectos inciden tanto en la salud física y mental, como en el rendimiento laboral y académico de la persona. Provoca preocupación y angustia y puede conducir a trastornos personales, desórdenes familiares e incluso sociales.

FASES DEL ESTRÉS

Generalmente, el estrés no sobreviene de manera repentina. El organismo del ser humano posee la capacidad para detectar las señales de que se está ante un evento productor de este.

Desde que aparece hasta que alcanza su máximo efecto, se pasa por tres etapas: alarma, resistencia y agotamiento (Melgosa, 1995).

En cuanto a la fase de alarma, constituye el aviso claro de la presencia de un agente estresante. Las reacciones fisiológicas ante este agente son las primeras que aparecen para advertir a la persona que debe ponerse en estado de alerta una vez percibida la situación; por ejemplo, cuando hay exceso de trabajo o estudio, esta fase puede hacerle frente y resolver esto de la mejor forma posible, con lo cual la verdadera señal de estrés no llega a materializarse.

Solamente cuando la barrera estresante supera a la persona y esta se da cuenta de que sus fuerzas no son suficientes, puede decirse que toma conciencia del estrés existente, lo cual la sitúa así en la fase de alarma.

En la mayoría de los casos el estrés se produce, porque el docente debe enfrentarse a situaciones de tensión: niños que contestan, niños que no siguen las normas, niños que se muestran violentos, niños totalmente desmotivados por el estudio, falta de apoyo por parte de los padres, falta de apoyo entre los compañeros de trabajo o directivas, etc. Día tras día debe lidiar contra estos problemas, que hacen que no pueda disfrutar de su profesión ni que pueda llevar un ritmo normal en la clase.

EL ESTRÉS PUEDE SER CONTROLADO

La persona puede adiestrarse para desarrollar determinadas habilidades que le ayuden a identificar factores potenciales de estrés y a modificar reacciones perjudiciales ante él.

Una de las habilidades que se pueden desarrollar es la de lograr relajarse. La relajación proporciona resultados muy satisfactorios en el tratamiento del estrés. Además del beneficio inmediato que brinda, otorga a la persona la sensación de estar en control de sí misma, de que el estado de tensión no se escapa de su voluntad y que por lo tanto es una situación controlable.

La práctica de la relajación concede una sensación placentera de gran tranquilidad mental y distensión muscular completa. Cuando la tensión es muy fuerte, se requiere que la relajación sea profunda para que resulte eficaz. Para lograr esta deseada relajación, es conveniente recurrir a la práctica de yoga o meditación.

En vez de preocuparse mejor ocuparse de forma constructiva... es decir, aquella forma de preocupación en la que se incluyen planes y métodos para afrontar lo que provoca estrés. Se centra más en las soluciones que en el problema en si. 

Para ello es importante no caer en los siguientes errores cognitivos:

  • Pensamiento absolutista de todo o nada. Se manifiesta en la tendencia de ver las experiencias según dos posibilidades opuestas tomando una de ellas.
  • Sobre-generalización. Proceso de establecer una regla o conclusión general a partir de detalles que no la justifican por tratarse de hechos aislados que no se pueden aplicar a otras situaciones.
  • Filtro mental. Se trata del proceso de filtrar la experiencia de modo que se atiende solo a un detalle de la situación sin darse cuenta de otros aspectos, tal vez positivos, que suceden alrededor.
  • Descalificación de lo positivo. Se rechazan las experiencias positivas, insistiendo en que no cuentan por un motivo u otro. De esta forma se mantienen las creencias negativas.
  • Sacar conclusiones precipitadas. Esto ocurre sin disponer de datos suficientes que las apoyen.
  • Engrandecer o minimizar. Se exagera la importancia de unos acontecimientos en detrimento de otros.
  • Deberes e imperativos. Se trata de auto-imposiciones que la persona se hace. Generalmente no son realistas y esta se exige más de lo que puede dar.
  • Personalización.Tendencia que tiene la persona de atribuirse a sí misma la responsabilidad de errores o hechos externos aunque no haya base para ello.

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